jueves, 21 de octubre de 2010

Ciudadanos y Medio Ambiente

La relación entre ciudadanía y medio ambiente.

La cuestión  es la siguiente: ¿cuál es el papel de la ciudadanía en la consecución de una sociedad sostenible? En este terreno, eso supone una toma de conciencia que determina buenas prácticas medioambientales. Desde luego, no podemos olvidar que para la políticaverde, como para cualquier otra, el buen funcionamiento de las instituciones y las normas emanadas por ellas es fundamental para su concepción de la democracia; así, el avance de los derechos y de las políticas medioambientales resulta también imprescindible. Sin embargo, la defensa del medio ambiente –como ocurre con las políticas sociales o con la garantía de los derechos individuales–  no puede desarrollarse sin la colaboración activa de los ciudadanos, es decir, sin referencia a la virtud cívica de los mismos. Esto implica un trabajo en dos direcciones complementarias. Por un lado, una mayor  participación política de la ciudadanía  y, por otro, una actitud de los ciudadanos que subordine sus intereses particulares a los bienes compartidos. Igualmente, si construir la sociedad sostenible requiere buenos ciudadanos, la formación de los mismos a través de la educación ambiental se convierte en una parte importante de la educación ciudadana democrática. En última instancia, si la relación entre ecologismo y civismo es fundamental para conseguir la sociedad sostenible, la idea de construir una  ciudadaníaverdeparece plausible. Ahora bien, ¿hasta qué punto es una idea viable?
Durante los últimos años, la teoría política verde ha abierto una interesante línea de investigación en torno a la relación entre ciudadanía y medio ambiente, sobre la base de un concepto de ciudadanía propia y original, que en muchos aspectos rompe con las tradiciones liberal y republicana. En términos teóricos, la ciudadaníaecológica participa de una arquitectura conceptual similar a la de otros conceptos de ciudadanía. No obstante, representa un punto de ruptura significativo en, al menos, tres aspectos fundamentales: se trata de una noción basada no tanto en derechos, como en obligaciones; en el
ámbito de su ejercicio es tan importante la esfera de lo privado, como la de lo público; y se dirige a un sujeto que va más allá del Estado-nación, siendo por ello una suerte de ciudadaníaglobal o cosmopolita. Enseguida volveremos sobre estas señas de identidad de la ciudadanía ecológica. A su vez, estos novedosos elementos conectan inevitablemente la noción de ciudadanía con la educación cívica. Podemos, a partir de aquí destacar dos posiciones principales. Por un lado, nos encontramos con quienes sostienen que la ciudadaníaecológica es una virtudcívica ejercitadaen el marco de un concepto de democracia deliberativa, a través de la cual se debe de articular el cambio cultural que conduzca a cambios profundos en nuestros hábitos de consumo y vida cotidiana, como medio de realización de la sociedad sostenible. Y por otro, quienes defienden que esta noción es una nueva forma de ciudadanía dentro de la teoría de la ciudadanía contemporánea, que
hace necesaria la vertebración de los valores medioambientales en el sistema educativo y el sistema social en general. En ambos casos, la dimensión de las obligaciones y la responsabilidad personal, características de este concepto, sitúan en el centro su relación con la virtud y la educación cívicas.

1 comentario:

  1. Tenemos un grave problema respecto a eso. Un caso muy particular: Acapulco, aquí la gente tira basura en las calles, es común ver como desde los vehículos particulares y el transporte público, las personas se deshacen de la basura arrojandola desde la ventana.

    En ciertas partes de Acapulco, la gente es MUY FLOJA. Les ponen un contenedor y la basura la siguen tirando a metros del mismo, generando muchos puntos negros. Aparte que hay deficiencias en la recolección.

    Pero sinceramente la gente no contribuye a mejorar su calidad de vida.

    Otro aspecto importante es el cuidado del agua. Tenemos muchos recursos y por esa razón los desperdiciamos, no sabemos valorarlos y cuidarlos. Caso contrario en países donde el agua potable es muy cara y eso obliga a los habitantes a cuidarla, por la simple razón del impacto a sus bolsillos.

    Espero seguir leyendo más contribuciones en este blog, me encantó. Saludos :)

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